Los aspectos
Un aspecto es un ángulo entre dos planetas. La astrología clásica conoce cinco, y por una razón precisa: solo esos cinco resultan de dividir el círculo por sus proporciones más simples.
Los cinco
- Conjunción (0°) — el mismo lugar. Ni buena ni mala: une, y lo que salga de ahí depende de quién se una.
- Sextil (60°, el círculo dividido por seis) — fácil, pero sin empuje. Una ocasión que hay que tomar.
- Cuadratura (90°, dividido por cuatro) — tensión. Dos signos de elementos distintos que no quieren verse.
- Trígono (120°, dividido por tres) — flujo. Mismo elemento: lo que allí se encuentra pasa sin esfuerzo, también lo inoportuno.
- Oposición (180°, dividido por dos) — el enfrente. Visibilidad y conflicto a la vez.
Los aspectos menores —semisextil, quincuncio, quintil— son añadidos tardíos y no figuran en la práctica antigua.
Los orbes pertenecen a los planetas, no a los aspectos
Aquí la tradición se aparta con más claridad del uso actual. En moderno: un orbe por aspecto, ocho grados para un trígono, por ejemplo. En clásico: cada planeta tiene su propio orbe, y dos planetas están en aspecto cuando su distancia se cierra sobre la suma de sus mitades.
El Sol lleva el orbe mayor; Mercurio y Marte, menores. Consecuencia: un aspecto del Sol actúa a mayor distancia que el mismo aspecto entre dos planetas pequeños. Quien viene de la práctica moderna gana unos aspectos y pierde otros. Esos mismos cinco ángulos los verás descritos de otro modo en una guía actual de los aspectos.
Aplicación y separación
El punto donde nacen la mayoría de los errores de lectura.
Un aspecto aplicativo aún no se ha cumplido: el planeta rápido corre hacia el lento. Describe lo que viene.
Un aspecto separativo ya pasó. Describe lo que ocurrió.
El mismo ángulo significa, pues, dos cosas distintas según el sentido en que corre. En astrología horaria eso decide la respuesta; en carta natal, decide si una disposición está aún por llegar.
Los límites de signo
Un aspecto que aritméticamente se formaría pero solo se cumpliría tras un cambio de signo se tiene por no cumplido. El planeta deja su signo y, con él, las condiciones bajo las cuales el aspecto valdría.
Los programas modernos trazan esos aspectos. Quien lee en clave clásica los comprueba.
Y la recepción
Por último, lo que casi siempre falta en las presentaciones modernas y mucho pesa en la tradición: la recepción. Si un planeta se halla en un signo que el otro rige, este lo recibe, y un aspecto difícil con recepción suele acabar bien, mientras que uno armónico sin recepción puede quedar en nada.
Véase también: los planetas, los elementos.