Horoskopanalysen

El Gallo: por qué su lugar está al caer la tarde

Un gallo canta al amanecer. Aun así, su hora doble en el calendario chino cae entre las 17 y las 19 horas, justo donde la tarde toca a su fin. Ese desplazamiento desconcierta a cualquiera que lo lea por primera vez. Tiene una razón muy concreta, y esa razón dice más sobre la vida diaria de la que procede este calendario que sobre el ave.

La hora en que se hace el recuento

La tradición justifica de pasada ese lugar: a esa hora las aves vuelven solas al corral. Quien cría gallinas conoce la escena. No se las arrea: vienen. Uno se queda al lado, mira y así comprueba si están todas.

La imagen que cuelga en ese lugar es, pues, tranquila: ningún despertar, ninguna partida, sino un recuento al final del día. Como décimo de las doce ramas, al Gallo le corresponden además el oeste, el otoño y la fase metal. No hace falta interpretar nada para notar que los tres datos son tardíos: la dirección del Sol poniente, el año que se acaba, la hora antes de que oscurezca.

El ojo para esa única línea

De esa posición viene la cualidad que se le atribuye al signo antes que ninguna otra. Quien pasa por Gallo lee una factura y se queda enganchado en la única línea que no cuadra. En una reunión oye la media frase que a todos los demás se les ha pasado. Se da cuenta de que un cuadro cuelga de otra manera desde ayer.

En la vida laboral es un don francamente útil, y por lo general no se nota hasta que falta: en los contratos, en las facturas, en los procesos donde un error pequeño sale caro. Se vuelve incómodo en cuanto la revisión deja de tener un objetivo y cualquier menudencia pesa lo mismo que el resto.

Cuándo algo está terminado

La vara de medir no apunta únicamente hacia fuera. Justo esa parte apenas aparece en las descripciones breves: lo que se revisa sobre todo es el trabajo propio, una vez más y luego otra vez. Entregar cuesta, porque en cada pasada aparece algo que podría mejorarse.

Contra eso no sirve la calma, que de todos modos no se puede fabricar, sino un acuerdo con uno mismo: terminado no es un sentimiento, sino un momento. Quien fija de antemano cuándo entrega, entrega. Quien espera a que le parezca bien, espera mucho.

Ser visto

La segunda atribución es la puesta en escena. Del Gallo se dice que se muestra: en la ropa, en la manera de hablar, en la disposición a tomar la palabra el primero en un grupo. Vanidad no es, o al menos no solamente. Forma parte del mismo asunto: quien mira de cerca quiere que también a él lo miren de cerca.

El precio está en esa misma factura. A quien destaca se le mide, y precisamente con la vara que él mismo enseña. Aquí un error se le reprocha más tiempo que a alguien de quien nunca nadie esperó nada.

Si has nacido bajo el signo del Gallo

A este signo corresponden los años 1945 y 1957, luego 1969, 1981 y 1993, después 2005 y 2017; el próximo año del Gallo empieza en 2029. Toda lista de este tipo lleva una reserva, porque el comienzo del año de este calendario se desplaza: el 21 de enero como muy pronto, el 20 de febrero como muy tarde. Quien vino al mundo antes de esa fecha lleva todavía el animal del año anterior.

Una cosa no aparece nunca en las listas de años, aunque afecta a mucha más gente: la hora doble vale con independencia del año. Quien nació entre las 17 y las 19 horas tiene el Gallo en su carta, sea cual sea el animal que figura sobre su año de nacimiento. Y como ese dato cambia cada dos horas y no cada doce meses, lo compartes con mucha menos gente que tu animal del año. Cómo se combinan los cuatro datos de un nacimiento para formar una carta está explicado en la página de astrología china.