Horoskopanalysen

El signo del zodiaco Géminis: por qué parece tan contradictorio

A pocos signos se les pega una etiqueta tan deprisa como a Géminis. Dos caras, se dice entonces, inconstante, imposible de fijar. Quien conoce a algún Géminis lo reconocerá a medias y a medias lo encontrará injusto. Más interesante que el veredicto es la pregunta de dónde sale esa impresión. Tiene una razón astrológica muy concreta, y una vez que la has entendido, Géminis ya no parece contradictorio, sino sencillamente rápido.

Aire y mutable, ese es el plano de construcción

El Sol recorre este signo aproximadamente del 22 de mayo al 21 de junio, con un día de diferencia según el año. Géminis pertenece al elemento aire y lleva la modalidad mutable. Aire quiere decir: todo pasa por la percepción, el lenguaje y el intercambio. Mutable quiere decir: el signo se sitúa en la costura de dos estaciones, allí donde ya nada es definitivo y todo apunta a lo que viene. Un signo de aire mutable recoge por tanto impresiones y las transmite, lo más rápido posible y al mayor número posible de personas. Quien conoce los cuatro elementos reconoce ahí enseguida el patrón.

Mercurio y el gusto de recibirlo todo

El regente del signo es Mercurio, entre los planetas el encargado del pensamiento, el habla, la lectura, el comercio y los trayectos cortos. Con eso queda ya explicado bastante. Géminis aprende rápido, a menudo más rápido de lo que le conviene, porque cala un asunto antes de haberlo practicado. Hace preguntas, también las incómodas. Puede sostener dos hilos de conversación a la vez y no pierde el hilo de ninguno de los dos. Y necesita suministro. Un día sin una información nueva, sin un libro o una larga llamada con alguien que ha vivido algo, se le queda vacío.

Por qué Géminis parece contradictorio

El reproche de doblez nace casi siempre de un malentendido. Géminis no cambia de posición para engañarte, sino porque ve de verdad los dos lados. Puede defender una opinión, exponer diez minutos después lo contrario con la misma convicción y decir en serio las dos cosas, porque en ese momento le interesa más el argumento que tener razón. Una información nueva es para él una razón para cambiar de opinión, y no un motivo de apuro. A las personas que igualan constancia con carácter, eso las desespera invariablemente. Aun así hay un inconveniente: Géminis decide a disgusto, porque cada compromiso le quita las posibilidades restantes.

El aburrimiento es el punto flaco de verdad

Nada afecta tanto a Géminis como la monotonía. La falta de exigencia no lo tranquiliza, lo intranquiliza, y entonces la energía se busca un camino que no siempre es sensato: empezar tres proyectos a la vez, hablar noches enteras, comenzar sin parar algo nuevo y no terminar nada. Lo que ayuda no es un programa de disciplina, sino un día a día bien construido. Tareas con entregas claras, trabajo en el que haya que explicar o transmitir algo, movimiento entre medias, escribir. Y con ello el permiso de llevar más de un asunto, en vez de forzarse a una única vocación.

En el trato con los demás

Los Géminis son buena compañía, porque se interesan de verdad por quien tienen delante y a la vez se mantienen ligeros. De una espera hacen una conversación. En ellos la cercanía nace de las palabras, no del silencio. Quien quiera conservarlos hará bien en hacerles preguntas y no en intentar calmarlos. Quien los pierde, casi siempre los ha aburrido.

No todo depende del signo solar

Que alguien parezca un Géminis típico no lo decide el Sol solo. Un signo de tierra tranquilo como ascendente frena el ritmo de forma visible, una Luna en signo de agua añade una hondura que desde fuera apenas se sospecha. Al revés, alguien sin el Sol en Géminis puede comportarse de forma muy geminiana si tiene a Mercurio fuerte. Lee por eso el signo como un ingrediente de tu mezcla y no como un veredicto sobre ti.